Desapalancamiento y Austeridad


Seguramente luego del rally que experimentó Wall St. entre Marzo del año pasado y Abril del presente, todos pensamos que la crisis financiera y recesión económica habían terminado, y que habíamos vuelto a la normalidad y a la senda de crecimiento. Eso fue lo que reportamos en nuestro Bisemanario 2 de el actual volumen “A Hibernar”, refiriéndonos al animal que representa un mercado bursátil en declive. Lo que desafortunadamente mantiene al señor Oso en la cueva pero dando vueltas sin poder dormirse, es el aun presente terrible nivel de  endeudamiento que, pudiera argumentarse, nos llevó en un principio a esta crisis.

El problema en concreto, es que si bien el incremento sin precedente del crédito pre-crisis fue la manera como gran parte de la población mundial contribuyó al crecimiento económico de sus respectivas economías durante los años 2000-2007, durante los cuales la economía global creció a una tasa de más de 3% por año, en la actualidad es el excesivo nivel de deuda el factor limitante principal de la reactivación del crecimiento económico global. Y es limitante no por el nivel de deuda per se sino por los altos niveles de desempleo y bajo crecimiento que a los ojos del mercado lastran la rapidez con que la economía global pueda desapalancarse.

Y todos sabemos que sin crecimiento económico, traducido en crecimiento de ventas y ganancias de las acciones que cotizan en bolsa, los precios de las mismas no conseguirán el empuje para reanudar una tendencia alcista. El mercado, sin embargo, siempre tiene maneras de tomarnos el pelo mas en un ambiente tan “irracional” como el de ahora con poca liquidez (muchos traders están de vacaciones) y una alta volatilidad.


Del lado privado, el consumidor si bien continúa altísimamente endeudado y desempleado, ya superó lo peor de la crisis al haber recibido la ayuda de los gobiernos, o quizás simplemente se declaró en quiebra y dejó de pagar las deudas, o quizás tuvo suerte y refinanció a una tasa inferior. El problema actual con el consumidor común es que está “traumatizado” y le va a tomar un buen tiempo recuperar la confianza para volver a utilizar la tarjeta VISA como si fuera efectivo constante y sonante. Adicionalmente, en el caso del consumidor norteamericano, ¡ha empezado a ahorrar! fenómeno no visto desde hace mas de una generación. Por el lado de las corporaciones, los anuncios de resultados que hemos visto hasta ahora han tenido un común denominador: las grandes empresas están acumulando efectivo en sus arcas previendo una posible recesión económica (la segunda).

Del lado público, por supuesto como era de esperarse, los grandes estímulos y rescates de instituciones financieras, o para ponerlo en cristiano la conversión de deuda privada en publica en detrimento de la sociedad y en beneficio de los grandes bancos con su banqueros (“too big to fail” como si los elefantes no murieran también), están comenzando a pesar y demandar atención, y es por ello que la “deuda soberana” es uno de los principales temas de preocupación de la economía global actualmente, y para muestra de ello el desempeño de Europa en los últimos meses. No nos extrañaría que al igual que algunos consumidores, algún país de cuyo nombre no nos queremos acordar termine por tirar la toalla e irse por la vía del “default” (simplemente decidir no honrar la deuda a los deudores), como lo hizo Argentina en el 2002. El Reino Unido, estrenando Primer Ministro, ha tomado un camino completamente opuesto (y quizás el correcto) el cual es el de la austeridad económica. El 22 de Junio anunció incrementos de impuestos y reducciones en gasto público en algunos servicios. Es una apuesta arriesgada, dado que la severidad de las mismas pudiera limitar y estancar el crecimiento económico aún mas así como espantar a grandes motores económicos como lo es la industria financiera, la cual representa 10% de la economía británica y la cual no quiere que le impongan impuestos de casi el 50%, tal como está planteado.

Tanto a nivel público como privado, el consenso parece ser que es necesario el desapalancamiento. Es necesario cueste lo que cueste reducir los niveles de endeudamiento para liberar la carga que representa el servicio de la misma y poder continuar fomentando el crecimiento económico y así evitar caer en el caso Japonés, el cual tiene una economía estancada desde hace 20 años por no haber logrado reducir sus niveles de deuda interna.

Los anuncios de resultados que hemos visto hasta ahora han reflejado esta triste realidad. Ya Wall St. no desea ver ganancias mejores de las esperadas, como vio el año pasado y las cuales fueron principalmente gracias a reducciones de costos como mano de obra y energía. Los analistas ahora desean ver Ventas mejores de las esperadas, que muestren verdadero crecimiento. IBM, Goldman Sachs y Texas Instruments han fallado en hacer esto en sus anuncios recientes.

En materia económica, si bien los anuncios toman un asiento trasero al ser la ganancias de las corporaciones las protagonistas durante estas semanas, las que se han ventilado no han ayudado, principalmente en lo que se refiere al empleo, construcciones y mercado de viviendas, manufactura y confianza del consumidor. Todas por debajo de lo esperado.

En el próximo Bisemanario continuaremos evaluando los anuncios de las principales corporaciones norteamericanas para ver si logramos encontrar señales de crecimiento. De lo contrario, es posible que Wall St. continúe corrigiendo los niveles actuales, tal y como lo hizo entre Abril y Julio, tal y como lo refleja el acostumbrado gráfico del Standard & Poor’s 500.

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